Gulf Pine Catholic

20 Gulf Pine Catholic • March 9, 2018 2018 Catholic Sharing Appeal - “Oración y nuestro llamado al discipulado” POR EL OBISPO LOUIS F. KIHNEMAN Y DAVE WYRWICH Al continuar nuestro viaje de Cuaresma con el Señor Jesús y lo acompañamos en su Pasión, muerte, y resurrección, quiero invitarlos a reflex- ionar a lo que realmente nos han lla- mado, durante esta época santa. Como hemos escuchado en el Evangelio de Mateo el Miércoles de Ceniza, tradicio- nalmente es durante la Cuaresma cuan- do ponemos nuestra atención al Ayuno, Oración, y a dar donaciones. Es una época de reflexionar, de contemplar y enfocar en nuestra relación con el Señor y de poner al prójimo antes de nosotros mismos. La llamada del Señor para viajar con Él es realmente nuestra lla- mada al Discipulado, una llamada a entregarnos a nuestro Señor Jesús, enteramente, y completamente. En un mundo que está enfocado en el presente, tan enfocado en gratifi- cación instantánea, en teléfonos y “tabletas móviles”, en “Instagrams”, “Facebook”, y “Twitter”, el Señor nos está llamando a mantenernos en un sitio mucho más tranquilo en nuestro mundo, en nuestros hogares y más importante dentro de nuestros corazones. Nuestra relación con Dios está basada en nuestra cooperación continúa con Su Voluntad, espe- cialmente en la oración. Es en la oración que llegamos a saber cuál es nuestra vocación y a qué nos llama Dios a hacer cada día como Cristianos Católicos. Es en la oración, donde llegamos a conocer el amor y servir a nuestro Creador, tanto a nivel personal y como Iglesia. Tomemos un momento para reflexionar en éste pensamiento. El Dios de toda creación quién creo el cielo, y el mundo, el Dios que nos creó, en su imagen, quién desea conocernos y tener una relación personal con cada uno de nosotros. Él nos concede la habilidad de poder hablarle y escucharle por medio de la oración, y entrar dentro del amor de Dios. Es por medio de la oración que podemos escuchar la llamada para ser Sus discípu- los y de ésta manera ser administradores de todos los dones que nos ha dado. Nuestra administración de los dones de Dios nos afecta en todo aspecto de nuestras vidas porque todo lo que tenemos, todo los que poseemos, viene de Dios. Esto incluye la adminis- tración de nuestra vida de oración. Como buenos administradores de oración, hemos sido llamados a orar diariamente, como la Iglesia, como familia, y como discípulos, especialmente cuando vamos a Él con gozo y gratitud por las bendiciones que hemos recibido, como también las ocasiones en que vamos a Él en nuestras horas de pena y soledad, cuando nos sentimos como si el mundo entero está en contra nuestra. Son estos momentos especiales en los cuales crecemos personalmente en nuestra relación con nuestro Dios quién nos Ama tanto. Hay una oración sencilla que podemos usar cada día para ponernos en el medio de nuestro Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Es una oración que toma tan solo tres minutos. Pasamos el primer minuto con el Padre ofreciéndole alabanza y gratitud por las bendiciones que hemos recibido. Al terminar nuestro día, recordamos esos momentos de bendiciones, y por cada momento de bendiciones, grandes y pequeñas, damos gracias al Padre. Dediquemos el siguiente minuto con el Hijo, Jesús, orando por Su ayuda y compasión. De nuevo, al termi- nar nuestro día, recordamos esos momentos específicos de debilidad y pecado, y le pedimos a Jesús su perdón y sanación. Finalmente, dedicamos un minuto con el Espíritu Santo y oramos que la gracia de Dios continúe fluyendo en nuestras vidas, especialmente esas gracias específi- cas, que necesitamos en ése momento, o durante el día siguiente, cuando necesitamos la ayuda de Dios y Su presencia. Durante la Época de Cuaresma, les invito y animo a que busquen al Señor en su vida de oración todos los días. Al enfocar más en nuestras vidas de oración, les pido por favor, que recuerden en sus oraciones a los que están al margen de nuestra comunidad de una manera especial. Muchos de nuestros hermanos y hermanas quienes no tienen un hogar permanente y muchos otros que no saben de adonde vendrá su próxima comida. Como discípulos de Jesús, Él nos pide que siempre tengamos a nuestros hermanos y hermanas presen- tes y que hagamos un esfuerzo para ayudarlos de cualquier manera, y cuan- tas veces nos sea posible. Nuestro Salvador Jesucristo realmente quiere que ayudemos a las comunidades más vulnerables, especialmente con nuestras oraciones y como buenos administra- dores de los dones de Dios. Desde mi llegada a la diócesis, me ha causado muchísima impresión el trabajo que la Iglesia del Sur de Mississippi ha hecho y continúa haci- endo, para ayudar a los miembros más necesitados de nuestra comunidad. En 2017, por medio de los esfuerzos de nuestra comunidad de la iglesia dioce- sana, se sirvieron más de 2.8 millones de libras de comida a más de 560,000 de personas. Más de 900 personas recibieron ayuda directa en lo que se referente a albergue, comida, ropa y otras necesi- dades básicas, como resultado de desastres ocurridos en nuestra área; además, una gran porción de esa ayuda que fue para ayudar a los que sufrieron grandes pérdi- das como resultado del torbellino ocurrido en Hattiesburg. Por medio de sus oraciones y apoyo, continuamos a satisfacer las necesidades educativas, sociales y espiri- tuales de nuestros hermanos y hermanas sordas, como también de las personas quienes los sirven directa- mente. También podemos ayudar a más de 4,000 perso- nas en los centros de ayuda en nuestra comunidad. He pedido que se abra un nuevo centro de ayuda durante el próximo año en el área de Hattiesburg para que ayude a satisfacer las necesidades de la gente en nuestra Casa de Decanos del Norte. Es por medio de sus oraciones y apoyo financiero que hemos logrado continuar el tra- bajo del Señor. Al continuar nuestro viaje de Cuaresma este año, les pido que consideren hacer una promesa conmigo este año a “Catholic SharingAppeal”. Ninguna promesa o donación es demasiado pequeña y cada donación puede cambiar la vida de alguna persona. Les agradezco por su generosidad y apoyo. Les ase- guro que los tengo en mis oraciones y que los recuerdo en las misas que ofrezco a diario, y que el Señor Todopoderoso los bendiga, el Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Amén. Wyrwich es el Director de la Oficina de Mayordomía y Desarrollo. Children present offertory gifts to Bishop Kihneman during Mass on the Feast of Our Lady of Guadalupe at Our Lady of Fatima Church in Biloxi. Photo/Juliana Skelton

RkJQdWJsaXNoZXIy MzEwNTM=